Meeting Jon


Jon Sanz Compés (n. 6 de Mayo de 1989) es un futuro traductor e intérprete navarro que también es conocido por su participación en el musical de teatro “La Posadera” (“La Locandiera” de Carlo Goldoni), en la que interpretó el papel de Gino.


Vivió su infancia en Barañáin, donde cursó sus estudios de Educación Infantil, Primaria y ESO en el colegio Santa Luisa de Marillac. Al pasar a Bachiller, eligió el IES Navarro Villoslada de Pamplona para terminar sus estudios preuniversitarios. Fue en este centro donde dio rienda suelta a su pasión por el teatro, conoció al grupo de artistas e intelectuales conocidos como “posaderos” y se encontró a sí mismo.


En 2007 fue admitido en la UPV para cursar los estudios de “Traducción e Interpretación” en Vitoria, adonde se trasladó. En 2008 consiguió la Beca Erasmus para irse a continuar sus estudios en Sheffield (Gran Bretaña), motivo por el cual estamos escribiendo este blog.


sábado, 17 de enero de 2009

Good luck


Ya está. Te has vuelto a ir. Esta vez no ha sido tan grave. Me refiero a que no he llorado como una bobatonta. Tal vez porque no me había bebido hasta el agua de los floreros, había dado la máxima tasa de alcoholemia que recogía la maquinita del Martintxo y me he puesto como si nunca más fuéramos a estar juntos... No es que haya madurado. Tampoco empecemos a echarme flores antes de tiempo. Es, simplemente, que no lo he asumido, como tampoco he asumido que hayas estado aquí, con nosotros...



Ha sido muy poco tiempo. Muy poco para recuperar todas las tardes de café en los Golem que habíamos perdido por el camino, todas las posibles sesiones de cine, los pateamientos de lo Viejo, las noches de rotura... A todos nos ha sabido a poco. Y por eso, por un lado, es como si no hubieras estado realmente. Has sido como una brisa de aire fresco en mitad del desierto que es este año separados.



Pero tampoco quiero ponerme moñas. Sé que no has hecho todo lo que querías haber hecho, que el día tiene 24 horas y que somos seres humanos, que no damos para más. Y no quiero ponerme moñas porque sé que, ahora, a la vuelta, va a esperarte lo más duro del año. Vas a tener una morriña potente y vas a tener que pensar qué hacer en muchos aspectos.



Por eso simplemente, quiero desearte el viaje más cómodo posible. Que estos tres días en Londres sean bestiales. Que afrontes más de la mitad del Erasmus que aun te queda como has estado afrontándolo hasta ahora. Que crezcas en todos los sentidos posibles, que no me adelgaces mucho y que llames cada vez que necesites algo. Que, aunque sea una tontería tan grande como darle al botón verde del Skype, para mí significa mucho cuando veo "Jon Sanz llamando..." y nos pegamos una conversación de esas de dos horas, donde te enseño las villavesas que pasan por la Avenida Zaragoza (halaaaaaaaaaaa, una villavesa!), te doy envidia porque me estoy haciendo un bocata de jamón y queso, te enseño la ropa que me he comprado y tú me enseñas los 8 millones de fliers (o flyers? No sé cómo se escribe...) que te han regalado para entrar en mil sitios, me das envidia diciéndome a dónde planeas irte o en dónde ya has estado y lo fantástico que es. Porque aquí todo va a seguir más o menos igual, y tus aventuras me alegran el día en que me las cuentas.



Y hasta que nos volvamos a ver (allá por junio), tendré que conformarme con ese achuchón machacahuesos que te he dado y el último beso que te he estampado en el jeto cuando ya la burra te esperaba impaciente. Te echaré de menitos, Jontxu.

149 días...