Meeting Jon


Jon Sanz Compés (n. 6 de Mayo de 1989) es un futuro traductor e intérprete navarro que también es conocido por su participación en el musical de teatro “La Posadera” (“La Locandiera” de Carlo Goldoni), en la que interpretó el papel de Gino.


Vivió su infancia en Barañáin, donde cursó sus estudios de Educación Infantil, Primaria y ESO en el colegio Santa Luisa de Marillac. Al pasar a Bachiller, eligió el IES Navarro Villoslada de Pamplona para terminar sus estudios preuniversitarios. Fue en este centro donde dio rienda suelta a su pasión por el teatro, conoció al grupo de artistas e intelectuales conocidos como “posaderos” y se encontró a sí mismo.


En 2007 fue admitido en la UPV para cursar los estudios de “Traducción e Interpretación” en Vitoria, adonde se trasladó. En 2008 consiguió la Beca Erasmus para irse a continuar sus estudios en Sheffield (Gran Bretaña), motivo por el cual estamos escribiendo este blog.


lunes, 24 de noviembre de 2008

¡Ketxop!

¡Jonnn! Nene, ¿cómo estás? ¿Qué tal el comienzo de la semana? ¡Ya queda menos de un mes para tenerte aquí! ¿Y sabes lo que he pensado? Vas a estar en mi cumpleaños, porque te vas un día después ¿no? Celébralo conmigo, ya que todos los demás estarán casi de exámenes (y yo también, pero el 16E me lo adjudico para hacer lo que quieraaaaa).

Yo la verdad estoy agobiadísima. Mañana tengo un parcial de esos con mil fechas, nombres, y detallitos que en este momento hacen de mi cabeza un bombo. De hecho, no voy a ir a clase esta tarde, sino que me voy con Lore a estudiar a la biblioteca.

El sábado por la noche Natis celebró su cumple en la zapatería. Estabamos Alicia, Jorge (su novio), Nanda, Patricia, Burguete, Ingrid, Natis y yo. Lorea no pudo ir porque tenía obra de teatro en Burguete. La cena estuvo muy bien...todo hecho en casa y riquísimo. Yo me tuve que ir a las 12 (ya ves, de cenicienta...) para madrugar el domingo. Al final me quedé a dormir en casa de Lola (volvió a la una) y al día siguiente las dos a las 10am estabamos estudiando en la UPNA.

Y en cuatro días...¡CARPA! Claro que, tal y como estaba previsto, hoy ya han bajado las temperaturas y mañana probablemente nevará ¬¬ Así que eso: FRÍO. Le he dicho a Lola de quedarme a dormir en su casa, porque volver a las 4 de la mañana a Zizur con ese tiempo sería mortal.

Bueno pequeño, pues ya me despido, me tengo que preparar para, por supuesto, ir a estudiar.
Ya que estos días no me he sentido muy bien emocionalmente (motivos varios), te dejo el único vídeo que me ha animado un poco.



¡Te quiero Jon! We'll be waiting...

martes, 11 de noviembre de 2008

¿Traumas reprimidos? ¿O poco tiempo libre?

JoOoOoN!!!
Ya que estamos (o estuvimos... o estaremos... o queremos estar... NO SOY ÁRBOLLLLLL, SOY UN ENT! XD Tras este momento de furor momentáneo, vuelve fuera del paréntesis y lee lo que viene a continuación sin lo de dentro, para que te enteres de qué va la cosa y tal) esotéricos, quería contarte un sueño que tuve ayer que te juro que es el más extraño que he tenido en mi vida. Mucho más raro, traumatizante y descolocante, y con infinidad de lecturas más, que aquel en el que mi madre que no tenía ojos y en vez de pelos serpientes, me dejaba calva peinándome con un cepillo de púas oxidadas...
Y que sepas que lo más grave es que no he sabido que era un sueño hasta el final.
Estaba yo sola en un paritorio con el típico camisón verde de hospital y con un barrigón enorme. Entonces entraba un médico seguido de 4 enfermeras gritando: “¡Vamos, rápido! ¡VA A TENER GEMELOS!”. Aquí yo empezaba a flipar en plan de “perdonaaaaaaa”, cuando dos de las enfermeras me agarraban mientras las otras dos ponían papel de periódico encima de la camilla para que no manchase porque se les habían acabado las toallas. Total que me tumbaban y me decían: “abra las piernas”. Y atención porque a mí lo que más me preocupaba en ese momento (no sé porqué, éste es uno de los puntos que más mosqueada me han dejado posteriormente cuando he ido a analizar con qué coño me estoy comiendo la cabeza últimamente para que mi subconsciente reproduciese eso allí) era que no iba depilada. Y como a las parturientas les depilan, yo muy finamente preguntaba a la enfermera: “¿No me vais a depilar el potorro?” (aunque parezca una expresión típicamente salida de mi vocabulario, no lo es, porque te juro que me muero de la vergüenza antes que referirme a lo que viene siendo real y materialmente mi “cosito” como mi “potorro”. Otra cosa es que diga “no me sale del potorro”, pero eso son licencias poéticas). Total que las enfermeras se empezaban a partir el ojete y me decía una: “Pero, ¿dónde te has creído que estás? ¿En Corporación Dermoestética?”. Así que NO, no me afeitaban el cosito.
Entonces el médico volvía a aparecer y decía: “¡que ya vienen!”. Y me venía la primera contracción. Jon, te juro que lo he pasado fatal de verdad. QUÉ PUTO DOLOR. No sé si parir de verdad es así, pero como duela tan sólo la décima parte, te prometo que me borro de la lista de futuras madres naturales. Ya adoptaré una chinita como la de los anuncios de Nocilla que eso nunca está mal. Total que después de la primera contracción me venían otras cuantas. No sé el número exacto, pero te juro que lo he pasado peor que en toda mi vida... De hecho, me he levantado con dolor de cuello de tanto apretar los dientes mientras sobaba. Me alegro de que el esfuerzo que he hecho a la noche no se haya traducido en cosas peores. Total que los gemelos no salían, no salían... Y yo ya todo jodida de dolor diciendo: “Hacedme una cesáreaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”. Al médico se le iluminaba la cara entonces y decía: “¡Voy a hacer algo mucho mejor!”. Ojalá hubiese sido matarme. Se ha sentado en mi tripa y ha empezado a hacer fuerza hacia abajo para hacerme expulsar los niños por la presión, o sabe su abuela que era lo que pretendía hacerme... Al final, ha salido uno. Será en sueños, pero la sensación de hacerse madre es super guay... :-D. El médico lo ha agarrado, ha cortado el cordón umbilical (que ha quedado anormalmente largo, de normal los dejan más cortitos) y me ha puesto al niño todo lleno de sangre en brazos. El niño estaba vivo, tranquilo, que el sueño no era tan gore. Y tenía unos ojicos azules más pocholines... aissssss. Total que el médico me decía: “Ahora levántese de la cama”. Yo flipaba en colores. “¿Perdona?”, le decía. Y él contestaba: “Vamos, señorita, que sólo ha parido, no se crea usted que la vamos a tener en la UCI... Venga, levántese y váyase a la habitación”. Así que yo me levantaba malamente, super dolorida, y empezaba a andar con mi niño en brazos hacia la puerta del ascensor, que estaba dentro del paritorio. Cuando estaba ya casi en la puerta, caía en un pequeño problema. Me giraba hacia el médico y le decía: “Pero... ¿no eran gemelos?”. El médico se encogía de hombros y decía: “Joder, que ya le hemos sacado uno, no esperará tener los dos el mismo día... Vuelva usted mañana”. Y yo lo veía dentro de lo normal y me metía en el ascensor.
Le daba al 4 y subía. Cuando se abrían las puertas del ascensor, ahí estaban mi madre, mi tía y mi primo. Mi madre se abalanzaba sobre mí y me quitaba al niño de los brazos: “¡A ver qué guapo es mi nieto!”. Entonces mi primo empezaba a saltar diciendo: “¡Pero yo más! ¡Pero yo más! ¿Verdad que yo soy más guapo, PaYoYa?”. Y yo le decía que sí super convencida. Entonces mi madre me preguntaba: “¿Qué tal ha ido el parto?”. Yo entonces veía que no era muy normal lo de los gemelos y le decía: “Se han dejado uno dentro...” y mi madre decía “Normal, estaría a gustico a gustico”. Entonces mi gran preocupación volvía a escena: “Además, no me han depilado el potorro”. En ese momento mi tía sacaba una Venus de Gillette rosa del bolso y me decía: “Tranquila, si quieres te afeito yo en un momento”. Y yo le decía que no hacía falta ya, que si eso mañana, cuando fuese a parir al segundo...
Así que nos íbamos a la habitación. Al abrir la puerta, allí estaba Iker. Cogía al niño de brazos de mi madre y decía: “¡Pero qué mono es NUESTRO hijo!”. Aquí yo empezaba a hiperventilar. ¿En qué momento me había quedado yo preñada de Iker? ¿Por qué mi vida no encajaba del todo? Te prometo que no sabía que estaba en un sueño, a todo le encontraba la normalidad al final... Pero la curiosidad me podía, y le decía a Iker: “Tú... ¿eres el padre?”. Iker me miraba super contento y decía: “Sí, uno de ellos”. Y yo como “jelouuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu??? ¿Cómo que UNO DE ELLOS?”. Entonces Iker decía: “Siéntete orgullosa, Lolita... tus gemelos son los únicos niños del mundo con 9 padres. Un caso apasionante de la Medicina”. No sé cómo no me ha dado un cuqui cuando me ha dicho eso... Entonces, yo le preguntaba quiénes eran los otros 8. Y decía: “pues Jon, Miki, Unai, Iriarte, Idoate, Miguel, Javitxu y Gorka el de Física o Química”. Y aquí me he levantado del bote que he pegado. Ai ama, qué sueño más extraño...
Entre las numerosas vueltas que le he dado al sueño, creo que lo de los bebés es mi puto reloj biológico dando el coñazo (llevo una temporada con ganas de tener hijos que ni te imaginas) o que tengo algún problema “a medio parir”. Lo del papel de periódico, no sé... ¿Debería estar menos pendiente de los medios? ¿O es que acaso Mariví es mi solución para no manchar mi vida cuando se han acabado las toallas en el hospital? ¿Por qué el médico se subía a mi barriga? ¿Y mi preocupación por estar limpia y rasurada? Luego creo que el momento “caso médico apasionante” es porque Iker me cuenta demasiadas cosas, me satura la capacidad intelectual con historias morbosas, muertos mohosos y malformaciones genéticas... XD. Y sobretodo, y la pegunta que más preocupada me tiene... ¿Por qué Gorka el de Física o Química es uno de los padres de mi hijo (jajaja, normalmente se dice “el padre de mis hijos” y no “los padres de mi hijo”)? Tío, es que ni siquiera me gusta físicamente... ni químicamente, vamos. Pues eso, o que estoy como una cabra o tanto estudio está haciendo mella finalmente en mí... :-S Qué se le va a hacer, aceptaremos resignados nuestro destino y acabaremos por convertirnos en la típica viejecilla vagabunda que va por la calle empujando un carrito de la compra y murmurando incoherencias... C'est la vie!
Ya falta menos, Jontxu... Te quiero.
P.D: Espero que después de leerte toda la tochada, por lo menos te hayas echado unas risas con mi principio de desequilibrio mental...

martes, 4 de noviembre de 2008

I was alive for 3 days in Madrid...



Ya he vuelto de Madrid!!! Y aunque me imagino que no leerás todo (porque empiezo a tener mis muy más que bien fundadas dudas de que no haces ni caso a la página que tus amigos te hicieron con todo el amor y cariño del mundo... ¬¬), pues yo te lo cuento, va??

Viaje tranquilito (un poco reventadilla porque tuve cena de clase el jueves). Llegué a las 2,30 y allí estaba el amor de mi vida destacándose por encima de la muchedumbre que abarrotaba la estación (ya ves, últimamente nos ha dado a todos por la vena poética): Maite!!!! :-D. Me comí el bocata de jamón y queso que me había preparado mi ama y nos fuimos a patear Madrid... subterráneamente hablando, porque qué de vueltas en metro. Decidí entonces de común acuerdo con Tetxu que nunca criaríamos a nuestros hijos en una ciudad con metro. Fui a ver la resi de Maite, donde la directora, una oronda monja que no se podía mover de la silla, nos tendió las llaves con un palo a través de la recepción justo después de preguntarme a ver si me había ido de Iruña tras el susto del petardo.

A las 8 quedamos con mi tata que salía de clase entonces... Me dio un achuchón que casi me revienta la caja torácica, pero se le perdona porque la pobre es así: no controla su fuerza. Nos fuimos a su piso, en lo que viene siendo el San Jorge madrileño (tío, qué miedo de lugar...). Conocí a sus compañeras de piso, ambas llamadas Sara (yo no quedaba mal si confundía los nombres, jajaja!), que eran como la noche y el día... una todo tranquilica y la otra un pendón desorejao. También estaba Kenia, la gata negra que tienen, que tiene 6 meses, se lanza contra las paredes porque le da por ahí, come Doritos, odia a Maite y se folló mi maleta el domingo antes de irme... un encanto de bichito.

Pedimos comida china. Arroz tres delicias, rollitos de primavera... todo muy rico. Claro que sabía mejor tras la pelea que tuvimos con el chino por teléfono, ya que no le cabía en la cabeza que no quisiéramos salsa agridulce. Luego estuvimos un poco de cháchara, Maite se pidió un taxi y cada una a su cama.

El sábado quedamos después de comer para ver los sitios más emblemáticos de la ciudad: fue un buen intento. Tras salir del metro cerca del Retiro, me fijé en que estábamos en la calle Claudio Coello y les hice patear durante hora y media para encontrar la placa donde le volaron los huevos, el coche y a sí mismo a Carrero... Aissssssss, qué emoción! La cosa es que no la encontrábamos, así que llamamos a Idoate, ya que había estado allí, para que nos indicase amablemente el lugar, pero no tenía el móvil encendido. Luego no me acuerdo si llamamos a Iriarte, que tampoco cogió. Finalmente, llamamos a Miguel, que nos pasó con Unai, pero se pensaron que estábamos borrachas y nos colgaron... ya ves qué buen concepto.

Después fuimos a un Starbucks y probé lo más rico del mundo... Si puedes, pide un Mocca Blanco. Luego nos fuimos a casa de mi tata, cenamos y de farra! Primero me llevó creo que a Malasaña, consiguiendo algo impensable: que me sintiera pija en un bar. Qué panda de rockeros cincuentones de la vieja escuela, madremía/aiama. Asín que nos fuimos a Huertas (y adivina quién las llevó... yo!!!). Entramos en esos bares en los que estuvimos cuando fuimos con los Buero (el bar donde descubriste la ginebra y yo me declaré campeona incontestable del Trivial se había convertido en un antro para viejos). Nos fumamos una cachimba, bebimos bien de bien y acabamos en un bar donde ponían canciones de Ska-p, Extremoduro y asi... salteadas con el "Pretendo hablarte" de Beatriz Luengo y otras similares. Una extraña combinación.

A las 4 o así nos salimos a la calle y conocimos a unos chicos que tenían 26 años (es que Maite atrae lo mejor de cada casa, qué horror) que eran uno de Cádiz y el otro de Madrid (repito lo delo mejor de cada casa) y que nos dijeron que las converses se llevaban cuando ellos tenían 12 años y que se llamaban happy-look, que si eran más rojos que Serrat y que si iban a cantar el "cara al sol" al valle de los Caídos... Tipos peculiares. Al final dije que habíamos quedado con el novio negro de 2 metros y de una mandinga que le colgaba hasta las rodillas de Maite y nos dejaron en paz.

Fuimos a Cibeles, cogimos el bus y nos fuimos para casa... Casi una hora de autobús, Jontxu. De 4,40 a 5,30!!! Definitivamente criaré a mis hijos en una ciudad pequeña.

Llegamos y a dormir.

El domingo nos levantamos y me llevé a mi tata a comer bien de mierda al Burger King. Después quedamos con Maite y me tomé mi último Mocca Blanco... :'(. Luego dimos un par de vueltas, me fui a Atocha y cogí el tren a eso de las 7,30.

Llegué a Pamplona a las 12 de la noche porque en el cambio de vías resultaba que había nevado un huevo y estuvimos casi una hora parados. Pero en fin. Ya llegué a casa y contenta y feliz de estar en Pamplona.

Y ahora, mi programa de cine!!! (Ángel Martín tiene el suyo propio, ¿por qué yo no? Tío, es que me pusieron dos películas en el viaje que merecen un comentario...).

A la ida vi The good german... buffff qué pestiñazo. Al final parecía que mejoraba, que iba a dar un giro o algo, pero qué va... Si te proponen que la veas, NO LO HAGAS. Lo único decente de la peli es Cate Blanchett actuando y bueno... la presencia de George Clooney que nunca sobra.

A la vuelta vi Lions for lambs. Estaba un poco mejor, pero cuando digo un poco, es un poco. Parecía que era todo ostias contra EEUU y la administración Bush (hijo) (aissss, que qué poquito le queda... :-D), pero como es una peli yankee ya te puedes imaginar que al final tiene un momento patriótico de "cómo me alegro de morir por los Estados Unidos de América" que da un poco para atrás, pero en fin... En general me gustó. Sobretodo hay una escena de una clase de ciencias políticas en que un chico negro y uno mexicano hacen una exposición que es una gozada... ya podrían algunas clases ser así. Lo que pasa es que la acaban de una manera un poco brusca pero convincente. No sé, aún así la peli es un poco pestiño también. Pero si algún día te ponen entre la espada y la pared para ver alguna de las dos y no hay más opciones y la vida de tu familia depende de ello pues... escoge la segunda.

Y hasta aquí, el programa de cine.

Bueno cariño, a ver cuándo hablo contigo que ya tengo ganicas... Me imagino que todo bien porque si algo fuese terriblemente mal lo sabríamos, no? Sigue disfrutando que ya falta menos para tenerte aquí! Te quierooooo!