Meeting Jon


Jon Sanz Compés (n. 6 de Mayo de 1989) es un futuro traductor e intérprete navarro que también es conocido por su participación en el musical de teatro “La Posadera” (“La Locandiera” de Carlo Goldoni), en la que interpretó el papel de Gino.


Vivió su infancia en Barañáin, donde cursó sus estudios de Educación Infantil, Primaria y ESO en el colegio Santa Luisa de Marillac. Al pasar a Bachiller, eligió el IES Navarro Villoslada de Pamplona para terminar sus estudios preuniversitarios. Fue en este centro donde dio rienda suelta a su pasión por el teatro, conoció al grupo de artistas e intelectuales conocidos como “posaderos” y se encontró a sí mismo.


En 2007 fue admitido en la UPV para cursar los estudios de “Traducción e Interpretación” en Vitoria, adonde se trasladó. En 2008 consiguió la Beca Erasmus para irse a continuar sus estudios en Sheffield (Gran Bretaña), motivo por el cual estamos escribiendo este blog.


miércoles, 24 de septiembre de 2008

Clase de Antropología: Los afectos

Jon pequeño, ¿qué tal estás? supongo que bien, ¡espero que bien! Te dejo unas líneas con todo mi cariño.

Estando en clase de antropología (sí, esa que nadie de fuera sabe de que va; la que da un sacerdote sobre no sé qué rollos teológicos; la que sin embargo es una de mis favoritas) el profesor comenzó a explicar en qué consisten los afectos. Su explicación me remitió inmediatamente a mi improvisado discurso el día de tu despedida en el Martintxo. Mi profe describió exactamente lo que yo quería decir ese día y rellenó de una forma instructiva los huecos que yo de forma instantánea no pude completar. He aquí un resumen de su clase:

Los afectos son sentimientos compuestos por dos elementos.
Por una parte se encuentran las necesidades: compañía, cariño... cosas que necesitamos para nosotros mismos; en ellas centramos toda nuestra atención y lo reclamamos como un derecho. Dependemos de ellas de forma interesada. Ejemplo: un bebé reclama a su madre porque tiene hambre, porque se ha asustado, etc.
Por otra parte se encuentra el aprecio: es un sentimiento de respeto, en el que se considera a la otra persona como digna. Por ella se siente agradecimiento o incluso se está orgulloso de él. Ejemplo: el niño que crece y quiere a su madre, ya no solo la aprecia porque ha cubierto sus necesidades, sino porque ha aparecido el respeto/agradecimiento hacia ella.
El afecto no se puede dar sin la conjunción de los dos elementos.

Para que dicho afecto sea verdadero y madure es necesario dar el paso de necesidad a aprecio. Sino se caería en una inmadurez sentimental, una patología en la cual una vez que la necesidad queda satisfecha ya no se valora lo que se tiene o se ha tenido.

Dicho de otro modo: estoy segura de que todos los que por aqui te estamos echando de menos sentimos un afecto muy, MUY grande hacia a ti (te queremos, joder). En nuestro caso, la necesidad de tenerte con nosotros en teatro, de tener al Gino que tu encarnaste, de escuchar ese "Lope de Vega" en el momento justo, maduró rapidamente dando paso al aprecio: te respetamos, te agradecemos todos los momentos que nos has regalado y estaremos orgullosos de ti ahora y siempre.
Vittoria e Gino (20.01.07)

¡Te quiero Jon! We'll be waiting...

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