Ya que estamos (o estuvimos... o estaremos... o queremos estar... NO SOY ÁRBOLLLLLL, SOY UN ENT! XD Tras este momento de furor momentáneo, vuelve fuera del paréntesis y lee lo que viene a continuación sin lo de dentro, para que te enteres de qué va la cosa y tal) esotéricos, quería contarte un sueño que tuve ayer que te juro que es el más extraño que he tenido en mi vida. Mucho más raro, traumatizante y descolocante, y con infinidad de lecturas más, que aquel en el que mi madre que no tenía ojos y en vez de pelos serpientes, me dejaba calva peinándome con un cepillo de púas oxidadas...
Y que sepas que lo más grave es que no he sabido que era un sueño hasta el final.
Estaba yo sola en un paritorio con el típico camisón verde de hospital y con un barrigón enorme. Entonces entraba un médico seguido de 4 enfermeras gritando: “¡Vamos, rápido! ¡VA A TENER GEMELOS!”. Aquí yo empezaba a flipar en plan de “perdonaaaaaaa”, cuando dos de las enfermeras me agarraban mientras las otras dos ponían papel de periódico encima de la camilla para que no manchase porque se les habían acabado las toallas. Total que me tumbaban y me decían: “abra las piernas”. Y atención porque a mí lo que más me preocupaba en ese momento (no sé porqué, éste es uno de los puntos que más mosqueada me han dejado posteriormente cuando he ido a analizar con qué coño me estoy comiendo la cabeza últimamente para que mi subconsciente reproduciese eso allí) era que no iba depilada. Y como a las parturientas les depilan, yo muy finamente preguntaba a la enfermera: “¿No me vais a depilar el potorro?” (aunque parezca una expresión típicamente salida de mi vocabulario, no lo es, porque te juro que me muero de la vergüenza antes que referirme a lo que viene siendo real y materialmente mi “cosito” como mi “potorro”. Otra cosa es que diga “no me sale del potorro”, pero eso son licencias poéticas). Total que las enfermeras se empezaban a partir el ojete y me decía una: “Pero, ¿dónde te has creído que estás? ¿En Corporación Dermoestética?”. Así que NO, no me afeitaban el cosito.
Entonces el médico volvía a aparecer y decía: “¡que ya vienen!”. Y me venía la primera contracción. Jon, te juro que lo he pasado fatal de verdad. QUÉ PUTO DOLOR. No sé si parir de verdad es así, pero como duela tan sólo la décima parte, te prometo que me borro de la lista de futuras madres naturales. Ya adoptaré una chinita como la de los anuncios de Nocilla que eso nunca está mal. Total que después de la primera contracción me venían otras cuantas. No sé el número exacto, pero te juro que lo he pasado peor que en toda mi vida... De hecho, me he levantado con dolor de cuello de tanto apretar los dientes mientras sobaba. Me alegro de que el esfuerzo que he hecho a la noche no se haya traducido en cosas peores. Total que los gemelos no salían, no salían... Y yo ya todo jodida de dolor diciendo: “Hacedme una cesáreaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”. Al médico se le iluminaba la cara entonces y decía: “¡Voy a hacer algo mucho mejor!”. Ojalá hubiese sido matarme. Se ha sentado en mi tripa y ha empezado a hacer fuerza hacia abajo para hacerme expulsar los niños por la presión, o sabe su abuela que era lo que pretendía hacerme... Al final, ha salido uno. Será en sueños, pero la sensación de hacerse madre es super guay... :-D. El médico lo ha agarrado, ha cortado el cordón umbilical (que ha quedado anormalmente largo, de normal los dejan más cortitos) y me ha puesto al niño todo lleno de sangre en brazos. El niño estaba vivo, tranquilo, que el sueño no era tan gore. Y tenía unos ojicos azules más pocholines... aissssss. Total que el médico me decía: “Ahora levántese de la cama”. Yo flipaba en colores. “¿Perdona?”, le decía. Y él contestaba: “Vamos, señorita, que sólo ha parido, no se crea usted que la vamos a tener en la UCI... Venga, levántese y váyase a la habitación”. Así que yo me levantaba malamente, super dolorida, y empezaba a andar con mi niño en brazos hacia la puerta del ascensor, que estaba dentro del paritorio. Cuando estaba ya casi en la puerta, caía en un pequeño problema. Me giraba hacia el médico y le decía: “Pero... ¿no eran gemelos?”. El médico se encogía de hombros y decía: “Joder, que ya le hemos sacado uno, no esperará tener los dos el mismo día... Vuelva usted mañana”. Y yo lo veía dentro de lo normal y me metía en el ascensor.
Le daba al 4 y subía. Cuando se abrían las puertas del ascensor, ahí estaban mi madre, mi tía y mi primo. Mi madre se abalanzaba sobre mí y me quitaba al niño de los brazos: “¡A ver qué guapo es mi nieto!”. Entonces mi primo empezaba a saltar diciendo: “¡Pero yo más! ¡Pero yo más! ¿Verdad que yo soy más guapo, PaYoYa?”. Y yo le decía que sí super convencida. Entonces mi madre me preguntaba: “¿Qué tal ha ido el parto?”. Yo entonces veía que no era muy normal lo de los gemelos y le decía: “Se han dejado uno dentro...” y mi madre decía “Normal, estaría a gustico a gustico”. Entonces mi gran preocupación volvía a escena: “Además, no me han depilado el potorro”. En ese momento mi tía sacaba una Venus de Gillette rosa del bolso y me decía: “Tranquila, si quieres te afeito yo en un momento”. Y yo le decía que no hacía falta ya, que si eso mañana, cuando fuese a parir al segundo...
Así que nos íbamos a la habitación. Al abrir la puerta, allí estaba Iker. Cogía al niño de brazos de mi madre y decía: “¡Pero qué mono es NUESTRO hijo!”. Aquí yo empezaba a hiperventilar. ¿En qué momento me había quedado yo preñada de Iker? ¿Por qué mi vida no encajaba del todo? Te prometo que no sabía que estaba en un sueño, a todo le encontraba la normalidad al final... Pero la curiosidad me podía, y le decía a Iker: “Tú... ¿eres el padre?”. Iker me miraba super contento y decía: “Sí, uno de ellos”. Y yo como “jelouuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu??? ¿Cómo que UNO DE ELLOS?”. Entonces Iker decía: “Siéntete orgullosa, Lolita... tus gemelos son los únicos niños del mundo con 9 padres. Un caso apasionante de la Medicina”. No sé cómo no me ha dado un cuqui cuando me ha dicho eso... Entonces, yo le preguntaba quiénes eran los otros 8. Y decía: “pues Jon, Miki, Unai, Iriarte, Idoate, Miguel, Javitxu y Gorka el de Física o Química”. Y aquí me he levantado del bote que he pegado. Ai ama, qué sueño más extraño...
Entre las numerosas vueltas que le he dado al sueño, creo que lo de los bebés es mi puto reloj biológico dando el coñazo (llevo una temporada con ganas de tener hijos que ni te imaginas) o que tengo algún problema “a medio parir”. Lo del papel de periódico, no sé... ¿Debería estar menos pendiente de los medios? ¿O es que acaso Mariví es mi solución para no manchar mi vida cuando se han acabado las toallas en el hospital? ¿Por qué el médico se subía a mi barriga? ¿Y mi preocupación por estar limpia y rasurada? Luego creo que el momento “caso médico apasionante” es porque Iker me cuenta demasiadas cosas, me satura la capacidad intelectual con historias morbosas, muertos mohosos y malformaciones genéticas... XD. Y sobretodo, y la pegunta que más preocupada me tiene... ¿Por qué Gorka el de Física o Química es uno de los padres de mi hijo (jajaja, normalmente se dice “el padre de mis hijos” y no “los padres de mi hijo”)? Tío, es que ni siquiera me gusta físicamente... ni químicamente, vamos. Pues eso, o que estoy como una cabra o tanto estudio está haciendo mella finalmente en mí... :-S Qué se le va a hacer, aceptaremos resignados nuestro destino y acabaremos por convertirnos en la típica viejecilla vagabunda que va por la calle empujando un carrito de la compra y murmurando incoherencias... C'est la vie!
Ya falta menos, Jontxu... Te quiero.
P.D: Espero que después de leerte toda la tochada, por lo menos te hayas echado unas risas con mi principio de desequilibrio mental...
1 comentario:
grande Lola!!! :D
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